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28 de Julio 2018

Día 6. Historias de primera mano. Disponerse para el discernimiento


En el ecuador de nuestra asamblea hemos pasado por el corazón lo vivido en estos cinco primeros días. Releer con el Señor la experiencia para reconocer dónde ha estado presente y qué se ha movido en nuestro interior ha supuesto un punto de inflexión en nuestro proceso de asamblea. Nos hemos preparado para adentrarnos en la formulación de orientaciones del futuro.


Mirar al futuro siempre es un ejercicio ilusionante, que podemos manipular desde nuestras aspiraciones y deseos. A menudo olvidamos que el futuro no nos pertenece, está en manos de Dios. Hablamos de discernir la voluntad de Dios pero olvidamos enraizar nuestro futuro en su sueño de fraternidad y justicia. Pretendemos discernir cuando nos limitamos a reflexionar y planificar lo que ya traíamos pensado. Pero hoy hemos pedido ser capaces de entrar en discernimiento, y nos hemos sentido acompañados por la oración de la CVX y de muchas otras personas.


Recordar el paso de Dios en nuestra historia y en estos cinco primeros días de asamblea me habla de ese amor que se pone más en las obras que en las palabras (EE230). Se nos ha regalado una disposición de escucha y oración que ha permitido la comunicación de la vida que Dios nos regala a cada uno y a la comunidad. Hoy he sentido a mis hermanos y hermanas de comunidad como testigos de Dios, a la comunidad como una familia en el Señor. Me siento agradecida por la fidelidad de Dios con la CVX. La iniciativa es siempre suya en este caminar que compartimos, y en el que nos encontramos con Él, entre nosotros y con otras personas.


Muchos han sido los nombres de Dios que hemos puesto a esa gracia recibida. Amor, esperanza, misericordia, guía, compañero, acompañante, servidor o sanador son solo algunos de ellos. Nombres en los que recibimos nuestra identidad profunda de hijos e hijas de Dios, de cevequianos.


Una certeza nos anima a adentrarnos en el discernimiento del futuro con esperanza. Si estamos abiertos al encuentro, desde nuestra identidad, podremos ser cauce para comunicar ese nombre de gracia. Descubriremos cómo hacer presente a Dios, dónde y cómo poner nuestro carisma al servicio de la vida y la fraternidad del Reino.


Cecilia Martínez (CVX España)