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28 de Julio 2018

Día 7. Mirando a Dios de brazos abiertos para recibir su misericordia

Como en los Ejercicios Espirituales, en este día, la Asamblea decidió estar en silencio buscando así mayor profundidad y encuentro con el Señor. Al terminar el día, prima un sentimiento de esperanza y una invitación a la confianza. Estamos en manos del Señor que va tejiendo y construyendo, junto con nosotros, este cuerpo apostólico.

La mañana la iniciamos juntos en el plenario respondiendo libremente dos preguntas que el equipo ESDAC nos realizó: ¿Cuál es nuestro carisma CVX? ¿Cuáles son las palabras del Papa Francisco que nos brotan? El desafío de poner en una palabra para responder cada una de las preguntas fue grande. Respondiendo sobre el carisma CVX fueron saliendo tantas palabras como personas iban interviniendo. Algunas que se fueron repitiendo más: Discernimiento, Comunidad Apostólica, Ejercicios Espirituales, Compartir la vida, Espiritualidad, Comunidad, Misión. Las palabras que más fueron brotando del Papa Francisco fueron: Misericordia, Conversión personal, Cuidado de nuestra casa común, Alegría del evangelio, No balcones la vida, Globalización de la indiferencia.

Con este preámbulo dispusimos nuestro corazón para reconocer el sentido profundo de nuestro nombre común como CVX. Ir más profundamente para poder difundir nuestra identidad. Resuena aquí la pregunta que el Día de Inmersión alguien nos hizo. ¿Qué función cumple CVX? Nos dispusimos a seguir buscando la mejor manera de ser CVX hoy en este mundo. ¿Cuál es nuestra manera de seguir viviendo el Evangelio hoy?

La tarde fue tiempo de mirar –con ternura y una sonrisa– el pecado de la CVX como comunidad mundial y local. Reconocer nuestras parálisis. ¿Qué nos sucede que, a veces, nuestros panes se endurecen y se echan a perder? Nada podrá seguir bombeando el corazón de nuestra CVX si no reconocemos nuestros pecados. Jesús aborrece el pecado, pero ama al pecador. Mirar a Dios de brazos abiertos para pedir su misericordia. La representación del pecado como una estatua formada por los pequeños grupos fue profunda y penetrante. Contemplar la desolación del que está congelado, la incomodidad de la parálisis. ¿Cuál es la gracia que necesitamos de Dios para salir de este congelamiento? Mirarlo desde Jesús para poder volver a sentirnos vivos, volver a sentirnos restaurados. Que podamos volver a caminar. Lo hacemos con la luz que viene del propio Cristo.